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Salud mental: conócete para vivir mejor

Photo by Yingchou Han on Unsplahs

Hoy es el día de la salud mental y no queremos perder la oportunidad de llamar la atención sobre la importancia de tenerla. Tu bienestar depende de tu salud y la faceta mental es quizás la más importante. ¿Sabes por qué? Porque somos lo que sentimos y pensamos.

Sí, es así. La realidad objetiva es una, pero aquello irreal o falso puede convertirse en real a fuerza de repetirlo, sentirlo y pensarlo. ¿Tan importante es? Sí, nuestros pensamientos y emociones moldean nuestra forma de actuar y lidiar con las situaciones de nuestra vida y capacidad de ser felices.

Por ejemplo, podemos vivir con una enfermedad o limitación física y ser felices, pero es imposible hacerlo sin tener una buena salud mental.

La salud mental puede definirse como el bienestar o equilibrio social, psíquico y emocional de una persona. Esto no significa simplemente no padecer un trastorno mental. Es más bien un concepto de fortaleza y equilibrio.

Qué es la salud mental, según la OMS

La salud mental se define como un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad.

Salud mental: uno de los problemas del mundo moderno

La salud mental es un tema de actualidad, debido a la conciencia de su importancia y, por otro lado, al aumento de las afecciones mentales de los últimos tiempos. La vida moderna ha fomentado el estrés, y las crisis, las guerras, hacen que se desarrollen más los desequilibrios personales. La estigmatización y la falta de recursos hacen que muchos de estos problemas de salud mental queden ocultos y sin tratar.

Algunos datos espeluznantes:

Se calcula que más del 20% de la población infantil y adolescente sufre algún trastorno mental.

Hay más de 800.000 suicidios al año. El suicidio es la segunda causa de muerte entre adolescentes y jóvenes entre 15 y 29 años.

Desde los años 90 los casos de ansiedad y depresión en el mundo han aumentado en más de un 50%.

Según la OMS, más de 450 millones de personas en el mundo padecen algún tipo de trastorno mental.

Qué salud mental tengo: cómo saber si tengo un problema

Ya habrás entendido porque la salud mental es tan vital: sin ella no podemos vivir plenamente y aprovechar todas nuestras capacidades para ser felices.

La cuestión es cómo determinar el estado de nuestra salud mental. Una de las primeras preguntas qué debes hacerte es: ¿lo que pienso o siento frena en gran medida lo que quiero, me impide enfrentarme a la vida cotidiana? También debes considerar si estos pensamientos o miedos incómodos son puntuales, repetidos o duraderos.

Para hacerte estas preguntas debes escucharte y aceptarte sin censura, debes respirar y intentar sentir las emociones sin controlarlas, verlas pasar sin juzgarlas. Es una de las cosas que aprendemos a hacer en mindfulness.

Photo by Pan Xiaozhen on Unsplash.

Las emociones incómodas no desaparecen, son parte de la vida, así como los conflictos cotidianos y los extraordinarios. La salud mental determina la capacidad de afrontarlos y lidiar con ellos y los sentimientos que desencadenan.

No confundas ciertos sentimientos o estados con un trastorno:

Es normal tener miedos

pero no debes negarlos, bloquearlos o no enfrentarte a ellos

Es normal sentir estrés

pero no debes dejar que la ansiedad determine tu vida

Es normal estar triste a veces

pero los hechos desagradables no deben pesar más que el resto y no deben prevalecer

Otros síntomas que te pueden ayudar a determinar la calidad de tu salud mental son (considera un periodo mínimo de 3 a 6 meses):

  • Dormir mal o tener episodios frecuentes de insomnio o pesadillas.
  • Sentir una angustia o ansiedad que te desborda
  • Tener con frecuencia una respiración dificultosa, mareos o nauseas
  • Sentir pánico repetido ante determinadas situaciones y bloquearte
  • No apetecerte relacionarte con otras personas, ver a tus amigos y hacer cosas que normalmente te encantaban
  • Pasar de un extremo a otro de ánimo sin termino medio
  • Estar desconcentrado y ausente
  • Estar cansado continuamente sin razones de peso
  • Estar triste con demasiada frecuencia

Si te has sentido identificado con una o varias de estas situaciones, no llegues a una conclusión rápida: ve a un médico y habla con él. Un diagnóstico y tratamiento sólo puede ser dado por un psicólogo y psiquiatra, pero el primer paso es admitir que puedes estar mejor.

Recuerda que una enfermedad mental sólo puede ser diagnosticada por un médico y tener un problema puntual no es padecer un trastorno. En ambos casos puedes pedir consejo y trabajar por una mejor calidad de vida.

En cualquier caso, estos tipos de malestar solo son indicativos de que algo no está bien y debemos hacer algo para cambiarlo. Como en una patología ‘física’, no hay ni culpas ni vergüenzas en padecerlos.

Salud mental y física: una pareja inseparable

Este par ha mantenido una relación de amor indisoluble a lo largo de la historia. Esto es el clásico “mens sana in corpore sano”. Normalmente tendemos, no obstante, a ignorar este hecho, pero es imposible lograr una sin otra. El cuerpo se resiente del sufrimiento emocional y la enfermedad física mina nuestro bienestar psicológico, especialmente si no hemos desarrollado nuestra inteligencia emocional o resistencia psicológica.

De ahí que para combatir el estrés se recomiende ejercicio. Estas prácticas ayudan no sólo a sentirse físicamente bien, sino también a trabajar la atención en lo que hacemos, a concentrarnos en el presente y liberarnos de la tensiones, remordimientos y culpas, que vienen del pasado y el futuro.

Así que correr o hacer pesas, o bailar o caminar, para ser deportes sanos deben ser actividades que nos centren. Si haces running mientras piensas en los problemas, cosa que en realidad es difícil, esa carrera tiene menos de la mitad de utilidad personal de la que debería. Tampoco es evasión, es tomarte un momento para pensar en ti en ese momento, y no en ningún otro.

El mindfulness recomienda realizar dinámicas similares, lleva la meditación a una reconexión del cuerpo y los sentidos con el ahora. Meditar puede hacerse quieto y sentado en una postura correcta, pero hay rutinas de escaneo corporal y ejercicios de atención que pueden acompañarse de ejercicio físico.

Además, el sentirse físicamente bien fomenta el optimismo y viceversa.

Gestos pequeños para cuidar nuestra salud mental

Para cuidar tu salud mental debes estar atento, atento a los momentos y no al tiempo en abstracto. Debes fomentar lo positivo y aceptar lo negativo para poder resolverlo o pasarlo lo antes posible.

Hay conceptos universales para lograr la salud mental sana:

·         Aceptación

·         Comprensión de uno mismo y los otros

·         Amabilidad

·         Compasión

¿Quieres saber más de estos principios y como aplicarlos en tu vida? Conoce los principios del mindfulness.

Olvídate de cosas como la competitividad, la crítica destructiva y la autoexigencia. Ni las confundas con la responsabilidad.

  • Haz ejercicio físico.
  • Rodéate de las personas que quieres y que te hagan bien.
  • Evita a las personas y situaciones tóxicas. Es urgente que hagas esto, aunque te pueda sorprender a veces quienes constituyen esa toxicidad.
  • Nunca te aísles. Somos seres sociales y necesitamos de los otros.
  • No esperes, no te culpes, simplemente trabaja en lo que quieres y en lo que te apasiona. Si haces lo que te gusta siempre lo harás mejor, si te dedicas a algo que no es tu pasión trata de ver que te puede aportar o como sacarle utilidad.
  • Recompénsate y reconócete tus logros y los de las personas que quieres. Esto significa que no minimices las cosas que has hecho bien y date pequeños regalos o placeres. Estos placeres pueden ser desde comprarte un pequeño detalle, quedar con esa persona especial, escuchar tu música preferida o prepararte tu comida preferida. No hacen falta cosas grandes para hacer tu vida más agradable.
  • No temas pedir ayuda: habla cuando necesites consejo y consuelo y acude a un terapeuta

Se puede vivir bien y tener algún problemas o incluso trastornos de algún tipo porque lo importante es desarrollar una inteligencia emocional que nos permita resistir y e intentar vivir cada momento más plenamente.

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